La tecnología a tu alcance

Dentro de poco echarán el cierre varias plataformas digitales donde hasta ahora has podido adquirir diversos tipos de contenido, así como interactuar con otras personas. Si te preguntas qué ocurre con dicha información o con las compras que realizaste, a continuación te daremos la respuesta.

Prepárate para conservar tus compras e información

Es obvio que la sociedad avanza, y eso desemboca en que tecnología que hace unos años era revolucionaria se ha quedado atrás. Es un proceso de evolución tecnológica y es imposible pararlo.

En 2019 diversos servicios cerrarán tras muchos años de existencia. Sin ir más lejos, el mes pasado cerró la tienda digital de juegos para Wii. La única manera que ofrecía Nintendo de mantener los juegos que compraste, era descargarlos todos en la consola. En caso de que no lo hicieras, perderías los juegos que adquiriste en su momento.

No solo podemos perder el dinero que invertimos en la compra de algún artículo digital, sino que también podríamos perder nuestra información personal. Es lo que pasará el próximo 2 de abril con el cierre de Google+, la red social de la gran G. Se ha puesto a disposición de los usuarios la posibilidad de descargar toda la información de Google+ para que no la pierdas.

Lo frustrante de todo esto es que el consumidor acaba siendo el responsable de conservar sus compras e información, en vez de que las compañías ofrezcan más alternativas. El caso de Nintendo es un claro ejemplo de esto, la dejadez de la compañía en ofrecer una solución alternativa es flagrante, aunque claro, aquí parte de la culpa también la tiene el DRM.

¿Qué es el DRM y por qué me afecta?

El DRM (Digital Rights Management) es una medida antipiratería para evitar que, por ejemplo, al comprar un libro digital no puedas compartirlo con terceras personas o publicarlo en algún sitio para que otras personas puedan descargarlo de forma gratuita.

Los archivos protegidos por DRM pueden ser abiertos únicamente por un usuario en específico y en un software determinado. Es por ello que cuando compras una canción en iTunes, no puedes reproducirla con otro reproductor que no sea el designado por Apple.

Por decirlo de alguna manera, lo que haces al comprar una película, libro, o una canción, es adquirir una licencia asociada a tu cuenta que te permite reproducir ese contenido, pero no estás comprando una copia de dicho artículo como cuando antiguamente comprabas un disco físico.

El problema viene cuando la plataforma que te ha ofrecido ese contenido echa el cierre. El DRM te impedirá reproducir el contenido por el que pagaste, como ha ocurrido con la tienda digital de la Wii una vez cerrado el servicio.

Por desgracia, todas las plataformas están obligadas a usar el DRM, ya que a ninguna distribuidora o productora le gustaría que un contenido del que poseen los derechos pueda ser compartido gratuitamente y sin control.

No posees los artículos digitales, los alquilas

Si hasta ahora pensabas que el contenido digital que comprabas era de tu propiedad; como por ejemplo un libro digital en Amazon o un juego en Steam, siento decirte que te equivocabas.

Los acuerdos de licencia interminables que estás obligado a aceptar y "leer" para poder usar una plataforma, son muy precisos a la hora de especificar lo que haces al comprar un producto.

Extracto del acuerdo de licencia de Steam.

Por poner un ejemplo, solo hay que echarle un vistazo al acuerdo de licencia de Steam, donde se especifica lo siguiente: "La licencia no le concede la titularidad ni la propiedad de los contenidos y servicios. Para utilizar los contenidos y servicios, es necesario que tenga una cuenta Steam, y es posible que se le solicite que tenga en funcionamiento el cliente de Steam y que esté conectado a Internet (...)".

Sin embargo habrás comprobado que cuando vas a comprar algún contenido digital aparece el botón "Comprar ahora". Es algo que queda mejor de cara al público, ya que imagina que apareciese "Alquílalo ahora". El público perdería toda sensación de propiedad y quizás desconfiaría más a la hora de comprar cualquier artículo digital.

Aquí es el punto donde deberíamos preguntarnos si realmente sabemos lo que hacemos al "comprar" contenido digital, y si deberíamos empezar a cambiar algunos términos que pueden resultar engañosos.

Los consumidores no están suficientemente protegidos

Es aquí donde realmente se responde a la pregunta inicial de este artículo: ¿Qué ocurre si la plataforma a la que compré el contenido digital cierra?, pues que tendrás que aguantarte y tener la esperanza de que te ofrezcan alguna alternativa.

Las compañías y plataformas que ofrecen servicios digitales no están obligadas a proteger las compras que realices, es por ello que nadie te garantiza que, por ejemplo, el libro digital que compres en Amazon hoy, puedas seguir leyéndolo mañana.

  • ¿Conocías esta situación? ¡Déjanos la respuesta en los comentarios! 😉