La tecnología a tu alcance

Con los acelerados avances tecnológicos, en menos de una década hemos podido ver como ha crecido la infraestructura de Internet no solo conectando a todo el mundo, sino que también mejorando drásticamente las velocidades de transferencias, pasando de solo unos pocos kilobytes por segundo a tener una banda de ancho de hasta 1GB por segundo en algunos lugares.

Éstos avances han dado sus frutos en otras partes, como por ejemplo en la reproducción y el streaming de contenido multimedia consiguiendo calidades de hasta 4K con facilidad y desde cualquier dispositivo. Esto ha permitido que servicios como Netflix o HBO pudieran nacer.

Para 2012 ya existía la idea de crear un servicio de streaming de videojuegos bajo demanda con propuestas como OnLive, pero no se pudieron concretar hasta hoy en día por la simple razón de que muy pocos hogares podían soportar las velocidades de transferencias y la banda ancha que los servicios de streaming requerían.

A diferencia de Netflix o Hulu, el streaming de videojuegos bajo demanda requiere de una mayor infraestructura. Porque no solo se está enviando vídeo, también se tienen que poner un dispositivo en el otro lado de la red de gama alta para transmitir el videojuego y necesita estar al nivel de las expectaciones de un jugador.


¿Cómo funciona entonces?

Aunque ya lo hemos explicado en un artículo anterior enseñando todo sobre GeForce Now, un servicio de streaming de videojuegos bajo demanda, lo haremos aquí también y de una forma un poco más detallada.

Al usar uno de estos servicios de streaming, se nos conecta a otro ordenador o dispositivo que existe en la nube, que nos transmitirá el vídeo mientras que nosotros le enviaremos comandos. En otras palabras, movimientos del ratón, teclas o audio de nuestro micrófono entre otra información.

Todo esto debe suceder a una velocidad que sea apta para jugar a videojuegos competitivos, siendo una buena conexión una de 30 milisegundos que tarda uno en enviar información y en recibir la respuesta por vídeo. También está la exigencia de que se que transmita a una calidad superior a 1080p y a 60 imágenes por segundo sin ninguna obstrucción en la señal.

Vamos solo por el principio, porque no solamente el servicio tiene que tener servidores capaces de mantener ese gran flujo de datos constante, sino que necesita máquinas virtuales de alta gama que puedan soportar y jugar a esos videojuegos que el jugador quiera, siendo de un coste muy alto.

El problema es que no puede haber solo uno para todos, porque cuando el jugador comienza a utilizar el servicio, se ocupa una de todas esas máquinas virtuales disponibles y puede llegar a haber un problema con el cupo resultando en una cola de espera que puede durar hasta 30 minutos (como ocurrió con PlayStation Now) o un tiempo máximo de juego para cada sesión.


Todos esos problemas parecen haberse solucionado finalmente, al poder darnos cuenta que grandes compañías como Google, Microsoft o Nvidia, del que ya hemos probado y hablado anteriormente, han anunciado sus nuevos servicios de streaming en estos últimos dos años, ¿pero por qué se han interesado tanto en el mercado?

Claramente Microsoft tiene la excusa de querer innovar en el mercado gamer con Project XCloud al tener la consola Xbox y poseyendo un abanico de empresas que desarrollan videojuegos además de tener Azure, uno de los servicios de la nube más grandes de todos.

Pero por el lado de Google y Nvidia, entre otras propuestas, la razón puede llegar a ser otra. Los videojuegos cada vez son más complejos, grandes y largos, requiriendo un gran espacio de la memoria llegando a 100GB o más en algunos casos y de un ordenador o consola con el suficiente poder para funcionar y llegar a una cantidad de fps estable (generalmente de unos 60fps).

Para jugar a esos juegos cada uno necesitarían hacer una inversión mínima de aproximadamente 400 dolares para comprar una consola o 1000 dólares para conseguir un ordenador de gama media, siendo la razón de que muchos quieran atajar este precio pagando una cuota mensual pequeña para jugarlos. Por eso es ahí es donde entran estos servicios.

Una cosa en la que escasean la mayoría de estos servicios es en la accesibilidad a los videojuegos, porque servicios como Google Stadia o NVIDIA GeForce Now solo incluyen en su precio el alquilar las máquinas y tú necesitas comprar los juegos que quieres jugar por separado a un precio total (que generalmente llega a los 60€ euros).

Puede llegar a ser genial para un jugador casual que con un juego puede durar algunos meses sin aburrirse y pagando el mismo precio que puede llegar a cobrar mensualmente un servicio de streaming de películas. Aunque en el caso de algún jugador que se pasa un videojuego en relativamente poco tiempo, puede terminar pagando más de 75€ euros al mes y llega a ser ridículo el precio a comparación de invertir inicialmente en un ordenador o consola propia.

Otro factor a tener en cuenta por parte de los usuarios es el ya reconocido mensaje de "Play anywhere" o en español "juega en cualquier lugar", que puede dar miedo en cuanto a la banda ancha que requiere y consume.

Usando Wi-Fi puede llegar a ser bastante estable y si tienes un plan que supera los 30MB supuestamente sería suficiente para jugar en una calidad de 4K con Stadia según lo que nos ha dicho Google, sin embargo para menores conexiones podríamos jugar a 720p y 60fps con solo 15MB, y 1080p y 60fps con 25MB de banda de ancho.

Requisitos recomendados para jugar en Stadia

El miedo que tenemos es el de querer jugar en la calle o mientras nos movemos en un transporte usando datos móviles. Todavía en los servicios no está disponible el jugar con redes de 4G, pero nos prometen que con la llegada de 5G esta clase de servicios sí que estaría disponible.

La cuestión se basa en que todavía los planes móviles se quedan cortos en la cantidad de datos de transferencia que tenemos mensualmente para soportar varias horas de contenido multimedia a una calidad de 1080p o mayor (además de un alto ratio de fotogramas por segundo).

En la presentación de Stadia, Google nos prometía que para el futuro podrían retransmitir los videojuegos a una calidad de 8K y a 120fps, algo demencial e imposible de lograr en los videojuegos de la última generación por parte del hardware existente en el mercado de los ordenadores, y por el otro lado de que no existe un mercado que produzca y vea contenido a 8K hoy en día.

Google en una conferencia del E3 2019 presentando Stadia

Según estudios que se han hecho con dispositivos capaces de capturar y transmitir contenido a una calidad de 8K. Se ha llegado a concluir de que un minuto de contenido en una calidad de 8K tiene un peso de alrededor de 120GB, que sobrepasa la línea de la cantidad de datos móviles que una persona tiene o la banda de ancho que tendría que tener vía Wi-Fi (de más de 2GB de descarga por segundo).

En conclusión, las nuevas tecnologías y servicios de streaming de videojuegos bajo demanda están llegando con grandes empresas por detrás que están invirtiendo en ello para quedarse, lo queramos o no. Por nuestra parte pudimos probar NVIDIA GeForce Now y terminamos con un buen sabor de boca sabiendo que esto promete.


¿Qué opinas del futuro que se avecina? ¡Déjanos tu respuesta en los comentarios! 😉