La difusión de perfiles de «curis» en redes sociales se sostiene, en parte, por la recompensa inmediata que reciben quienes participan: atención, seguidores, «likes», risas del grupo y estatus social. Así lo explica Jordi Llabrés, profesor de la Facultat de Psicologia y director del Laboratori de Conducta i Tecnologia de la Universitat de les Illes Balears, en un análisis sobre las dinámicas que pueden desembocar en ciberacoso.
Según Llabrés, las consecuencias negativas —como las sanciones o los problemas legales— suelen percibirse como lejanas o poco probables. En cambio, el beneficio social llega de forma inmediata. Esta diferencia favorece que la conducta se mantenga, especialmente cuando el entorno digital reduce la sensación de control y de responsabilidad individual.
El investigador relaciona este comportamiento con el llamado efecto de desinhibición en línea, descrito por John Suler. El anonimato, la invisibilidad, la ausencia de figuras de autoridad y la impresión de que lo que ocurre en una pantalla «no es real» pueden disminuir los frenos que sí actuarían en una situación presencial.
«Quienes simplemente comparten o contribuyen a difundir este contenido buscan un refuerzo social de pertenencia al grupo y, a menudo, intentan reducir el riesgo de convertirse en el siguiente objetivo», sostiene Jordi Llabrés.
El papel de los testigos resulta relevante porque compartir o reaccionar también amplía la recompensa de quienes generan el contenido. Además, la participación de muchas personas produce una difusión de la responsabilidad: cuanto mayor es el número de implicados, menor culpa individual percibe cada uno, según el experto.
La investigación citada por Llabrés observa un solapamiento importante entre el acoso presencial y el digital, ya que suelen coincidir las personas implicadas. Sin embargo, las redes sociales modifican la dimensión del problema: la audiencia puede ser potencialmente ilimitada y el contenido permanece en el tiempo.
- La atención y la interacción social actúan como recompensas inmediatas para quienes difunden estos perfiles.
- El anonimato y la distancia de la pantalla pueden reducir el autocontrol.
- La participación de los testigos aumenta la audiencia y reparte la responsabilidad entre más personas.
- El alcance potencial y la permanencia del contenido agravan el acoso en el entorno digital.