El magistrado del Tribunal Constitucional de España Juan Carlos Campo Moreno ha advertido de que la inteligencia artificial no debe abordarse únicamente como una cuestión técnica. Durante una visita a Colombia, donde participó como invitado de la Corporación Excelencia en la Justicia, situó el debate en el ámbito del poder y de la protección de los derechos fundamentales.
Campo, que fue ministro de Justicia y que ejerce actualmente como responsable de los asuntos digitales y de inteligencia artificial en el Tribunal por decisión de su presidente, defendió que los tribunales constitucionales deben revisar cómo se protegen las libertades ante el uso de estos sistemas.
«Si va a venir para que tengamos una devaluación en nuestra libertad, derechos fundamentales y dignidad, deberíamos hacérnoslo mirar».
El magistrado señaló que los sistemas de inteligencia artificial pueden reproducir o reforzar sesgos algorítmicos. Este término describe los errores sistemáticos que pueden perjudicar a determinados grupos cuando los datos o los criterios empleados por un sistema contienen desequilibrios. Según Campo, ese riesgo puede consolidar problemas sociales ya existentes.
En su intervención también puso el foco en la gobernanza de estas tecnologías. Advirtió de que la inteligencia artificial podría llegar a no ser gobernable y sostuvo que no debe sustituir a las personas en las decisiones que afectan a sus derechos.
El magistrado resumió la diferencia entre la velocidad de avance de la tecnología y la respuesta normativa con una comparación vinculada al automovilismo:
«La IA va en Fórmula 1 y las leyes a paso de tortuga».
Sus declaraciones se produjeron el 2 de noviembre de 2026, durante su estancia en Colombia. La intervención se centró en la necesidad de que el marco constitucional y los tribunales afronten las consecuencias del uso de la inteligencia artificial sobre la libertad, la dignidad y otros derechos fundamentales.
Las claves de la intervención
- Derechos fundamentales: Campo reclama que los tribunales constitucionales redefinan su protección ante la IA.
- Sesgo algorítmico: advierte de que los sistemas pueden consolidar desigualdades sociales.
- Control humano: sostiene que la inteligencia artificial no debe sustituir a las personas.